CLINICA GINECOTOCOLOGICA A
Prof. Dr. José Enrique Pons
 

HISTORIA DE LAS CATEDRAS DE GINECOLOGIA Y OBSTETRICIA

Estimados amigos:

Una de las comprobaciones más dolorosas a las que me he enfrentado en estos últimos años, es la ignorancia que la mayor parte de los estudiantes del Ciclo Materno Infantil tienen acerca de quiénes fueron Hermógenes Alvarez (que hace menos de dos décadas que murió) y Roberto Caldeyro Barcia (de cuya desaparición aún no han pasado diez años). Estos dos gigantes nos ennoblecieron con su trabajo a todos los uruguayos, no solo en el ámbito de la Obstetricia y de la Perinatología, sino en el de la Medicina y en el de la Ciencia en general. Como parte de la generación mayor, me siento responsable de no haber infundido en nuestros jóvenes la capacidad de valorar y enorgullecerse de ese legado, tan reciente que me cuesta designarlo “pasado”, especialmente cuando sus logros son unos de los pilares más sólidos en los que se fundan las modernas Obstetricia y Perinatología. Y más me duele cuando veo que tampoco hemos sido capaces de entender que esas figuras enormes no surgieron de la nada, sino que sobresalieron entre muchos otros Ginecólogos y Obstetras de destacadísimo valor. Por estas razones he visto con alegría que los directivos de El Sitio Médico decidieran incorporar una sección de Historia en las páginas de las Cátedras Universitarias y he querido que desde los momentos inaugurales de la incorporación de la Clínica Ginecotocológica “A” a este estupendo medio, la Historia de nuestra disciplina ocupe un lugar principal. Pero como estoy convencido de que independientemente de la actuación circunstancial en una u otra de las Cátedras, somos todos parte de un mismo ámbito, enraizado en una rica y fecunda historia, comprometidos con un presente tan exigente cuanto dignificante, y responsables del legado que seamos capaces de entregar a quienes nos sigan, he creído muy oportuno acoger en la primera entrega de esta Sección una presentación realizada por el Dr. Ricardo Pou Ferrari, de la historia de todas las Cátedras de Ginecología y Obstetricia que se han sucedido en la Facultad de Medicina. Pou – con su característica capacidad docente y su conocimiento profundo – ha sido capaz de resumir esa rica historia, presentando algunos hitos que darán pie en el futuro próximo para abordar más extensamente varios de los aspectos que aquí se presentan.

Prof. Dr. José Enrique Pons

 

 


Dr. Ricardo POU FERRARI

HISTORIA DE LAS CATEDRAS DE GINECOLOGIA Y OBSTETRICIA

Dr. Ricardo POU FERRARI
Ex Profesor Agregado de Clínica Ginecotocológica.
Director de “La Clínica”, Instituto Privado de Ginecología.

“What’s past is future”. Shakespeare, “La Tempestad”


  La ginecología y obstetricia académicas surgen como materias teóricas al tiempo de la fundación de la Facutad de Medicina (1876). Existió una Cátedra de Enfermedades de las Mujeres y los Niños, cuyo primer profesor, Alejandro Fiol de Pereda, dictó, sin que los estudiantes pudiesen siquiera ver una paciente ni presenciar un parto. Con estos conocimientos librescos egresaron el primer médico, Muñoz y Romarate y la primera partera, Adela Peretti. Refiere Turenne que los estudiantes en el Hospital de Caridad no tenían acceso a la sección mujeres, que incluso estaba resguardada por rejas, lo que motivó reclamos por parte del catedrático frente a la Comisión de Caridad, encargada de administrar dicho nosocomio. 

  Con el paso de los años, comienza a funcionar una Clínica de Partos, en la Sala Padre Ramón, a cargo del Profesor Isabelino Bosch, y otra de Ginecología en la Sala Santa Rosa. Fue en esta última en que el Profesor Enrique Pouey, recién llegado de Paris, donde había cursado de nuevo por completo su carrera y que también desempeñaba la cátedra de Operaciones, lideró un grupo de jóvenes médicos, orientándolos hacia la práctica de la ginecología, que comenzaba a independizarse de la cirugía general. Junto a él actuaban como jefes de clínica, Luis P. Bottaro, Carlos Stajano y Miguel Becerro de Bengoa y como Jefe del laboratorio de análisis clínicos y anatomía patológica, Juan Pou y Orfila. En una memoria de esa Clínica, de 1897, que hemos comentado en la Sociedad de Historia de la Medicina, sorprende encontrar una prolija estadística de los motivos y la duración de las internaciones, así como la enumeración de una amplia variedad de intervenciones ginecológicas, tanto por vía vaginal como abdominal y el relato del inicio de los tratamientos con radium, sustancia que el Profesor Pouey había comprado directamente a Madame Curie en Paris. En esta Sala, Pou y Orfila dictó también un curso extraordinario de Obstetricia bajo la denominación de “Seminarios Obstétricos”, inaugurando así en nuestro medio una modalidad socrática de enseñanza clínica, que el mencionado docente había conocido en la Clinica de Liepmann en Berlin.

  En 1910 se inauguró la Casa de la Maternidad en el predio donado por los esposos Alejo Rossell y Rius y Dolores Pereira de Rossell, con todos los adelantos de un centro de esa jerarquía, que se había inspirado en el que dirigía en Buenos Aires el Profesor Alberto Peralta Ramos. Las pacientes fueron llevadas en tranvía desde el Hospital de Caridad hasta el nuevo servicio, al cuidado del entonces Jefe de Clinica Obstétrica, José Infantozzi. En las dependencias recién construidas comenzaron a funcionar dos Clínicas Obstétricas, que estuvieron bajo la dirección de los Profesores Isabelino Bosch (“A”) y Augusto Turenne (“C”). En 1920, el primero de los nombrados pasó a retiro, sustituyéndolo el Profesor Juan Pou y Orfila. El segundo, en 1932 es seguido por el Profesor Héctor García San Martín.

 

  Paralelamente, funcionaba la Cátedra teórica de ginecología y obstetricia, que estuvo primero bajo la dirección de Turenne y a partir de 1915, de Pou y Orfila. Con motivo del concurso para esta cátedra, el segundo de los nombrados publica un libro, que puede considerarse un clásico ya que sienta las bases conceptuales de la enseñanza de la especialidad; el mismo se titula “Lógica y Pedagogía Médicas”, e incluye un programa completo de la asignatura.

  Cuando, pocos años después de instalada la Casa de la Maternidad, se finalizaron las obras de los edificios de la sección de ginecología, en el pabellón correspondiente del Hospital Pereira Rossell (pabellón que luego llevó el nombre que conserva hasta el presente: “Profesor Enrique Pouey”), comenzaron a funcionar tres servicios de ginecología. Uno de ellos era la Cátedra de la Facultad, a cargo del Profesor Pouey (planta baja), que la ocupó hasta su retiro en 1928, fecha en la que fue sucedido por el Profesor Pou, momento en que este abandonó la Clínica Obstétrica, que quedó a cargo de Infantozzi. Los dos restantes eran Servicios de la Asistencia Pública Nacional y fueron dirigidos por los Dres. Luis P Bottaro (primer piso derecha) y Eduardo Blanco Acevedo (primer piso izquierda).

  En los servicios clínicos de obstetricia se desarrolló una intensa actividad docente, no sólo para estudiantes de medicina, sino también para las de la Escuela de Parteras.

  El profesor Turenne dio un gran impulso a los aspectos sociales de la obstetricia, fundando el primer Asilo para Madres en la Casa de la Maternidad. Recoge sus ideas en un libro titulado “Obstetricia Clínica y Obstetricia Social”. Este destacado médico y humanista, que también fue fundador del Sindicato Médico del Uruguay, del Automóvil Club Uruguayo y del Foto Club Uruguayo, se había formado en Paris y fue el adalid del “parto dirigido”; según nuestros datos fue quien realizó la primera cesárea con sobrevida de la madre hacia 1912, habiendo sido efectuada la primera en una mujer muerta en el departamento de Tacuarembó, por un sacerdote, Esteban De León. 

  El Profesor Pou en el área de la Obstetricia recogió la mayor casuística de sinfisiotomías y fue el primero en efectuar una cesárea bajo anestesia local.

  El ya citado Profesor Pouey fue quien ideó el “vaciamiento conoideo” en los últimos años del Siglo XIX, que se utilizó entonces para el tratamiento de las cervicitis crónicas y que luego fue usado, y lo es hasta nuestros días, para el manejo de las displasias y formas incipientes de cáncer de cuello uterino. En la literatura internacional, la técnica de Pouey se conoció primero como procedimiento de Forgue, en cuya clínica nuestro compatriota lo presentó en ocasión del Congreso de Paris de 1900; más tarde como operación de Sturmdorf, cirujano norteamericano que la publicó recién en 1914. Otra gran contribución de Pouey, introductor del curetaje uterino en nuestro medio y autor de la primera colecistectomía en el Uruguay, consistió en la utilización de la curieterapia para el tratamiento de afecciones ginecológicas, tanto benignas como malignas. Con ese propósito viajó a Europa y Estados Unidos, compró de su peculio el radioelemento, que donó a la Facultad de Medicina y, años después, fundó el Instituto de Curieterapia y Lucha contra el Cáncer, en un edificio especialmente construido en el Hospital Pereira Rossell , del que fue primer director.

  En la Clinica Ginecológica de la Facultad trabajaron otras figuras notables de la ginecología uruguaya. Cabe señalar a Miguel Becerro de Bengoa, prolífico inventor de dispositivos y aparatos: el portacampos-separador, el “poncho” uterino, la “jareta” para la sutura de las conizaciones cervicales, el “dreno” permanente para las fístulas vésico vaginales, el “termógrafo portátil”, la “dactiloscopía”, etc.. Fue el fundador de la Liga Uruguaya contra el Cáncer Genital Femenino, que tuvo gran peso científico y que contribuyó eficazmente en la divulgación de las medidas de prevención y diagnóstico precoz del cáncer de cuello uterino. También el mencionado autor ideó la primera clasificación sistemática en estadíos de esta patología, criterio que fue adoptado luego por la Liga de las Naciones y que sirvió de base a la clasificación de la FIGO que hoy se utiliza.

  Otro de los notables colaboradores de Pouey fue Carlos Stajano, cirujano ginecológo, pensador original, quien, en 1926 describió el dolor en hipocondrio derecho cuando se coloca en posición de Trendelemburg a la paciente afectada por una hemorragia peritoneal, o debido a una perihepatitis consecutiva a una anexitis, entonces casi siempre gonocóccica. Este último cuadro se conoce internacionalmente como sindrome de Fitz Hughes Curtis, quienes lo describieron en 1953, a posteriori de procesos inflamatorios pélvicos por Chlamydia trachomatis.

    Juan Pou y Orfila, como colaborador primero y Profesor titular después, dio gran impulso a la ginecología quirúrgica, publicando en ocasión del Congreso del Centenario (1930) una magnífica monografía con la casuística nacional acerca del tratamiento quirúrgico del cáncer de vulva. Igualmente se interesó por los aspectos funcionales de la ginecología, que plasmó en dos trabajos: “Endocrinopatías y Metabolismopatías en su relación con la ginecología y obstetricia” (1920) y otro titulado “El Ciclo ovárico y la hormonoterapia sexual femenina” (1930). Asimismo profundizó  en el estudio de la endometriosis y describió la llamada “lesión elemental endometriósica”; esta original contribución fue publicada  en su trabajo “Fisiopatología y Clinica de la Endometriosis” (1943).

 Simultáneamente continuaba funcionando la cátedra teórica de ginecología y obstetricia, que estuvo a cargo de Manuel B. Rodríguez López y Américo Stábile, sucesivamente. Este último fue asimismo director de la Maternidad del Hospital Pasteur, dependiente del Ministerio de Salud Pública, donde funcionó la Escuela de Parteras. El realizó importantes trabajos sobre la contractilidad de las trompas uterinas y su registro mediante insuflación uterina y fue autor de un libro sobre “Esterilidad matrimonial” (1946) y otro sobre “Cáncer de Mama” (1948).

  El primero de los nombrados sucedió a García San Martín en la Cátedra “A” de Obstetricia. Juan José Crottogini ocupó la de Ginecología al retiro del Profesor Pou (1943), quien continuó desempeñándose como director del Instituto de Curieterapia, cargo que ocupaba desde el fallecimiento de Pouey (1934) y en el que fue sucedido por el Dr. Félix Leborgne (1946).

  Especial mención merece la figura del Profesor José Infantozzi. Clínico distinguido, fue un singular docente, que supo estimular a sus alumnos. En su Clínica se iniciaron las investigaciones del Profesor Hermógenes Alvarez sobre contractilidad del útero grávido, utilizando un vetusto manómetro de agua, adaptado a los efectos por el asistente de laboratorio Br. García Capurro (1947). Estos estudios prosiguieron más tarde en colaboración con el Profesor Roberto Caldeyro Barcia, dando lugar a la fundación, en 1952, en la Clínica Obstétrica “C”, del Servicio de Fisiología Obstétrica. El mismo fue el origen de una verdadera escuela de fisiología obstétrica, donde actuaron y se formaron numerosos investigadores nacionales y extranjeros y que dieron merecido lugar al nombre de Alvarez y Caldeyro entre los grandes investigadores de la Obstetricia moderna. Todo este fenómeno no hubiera sido posible sin el entusiasmo y el apoyo del Profesor Infantozzi.

  Al término de la actuación de este último, lo sucedió en la Clinica “C” el Profesor Hermógenes Alvarez (1952). Su nombre debe ser recordado, no sólo por las investigaciones antes mencionadas sobre contractilidad uterina, sino por sus originales contribuciones al estudio de la anatomía microscópica, la fisiología y patología de la placenta. Fue asimismo quien ideó la “biopsia de las vellosidades coriales” (1960), con el propósito de estudiarlas con microscopio de contraste de fases en distintas patologías, particularmente en la incompatibilidad materno fetal por grupos sanguíneos. Este importantísimo aporte hizo posible los estudios citogenéticos prenatales, tan utilizados en el momento actual.

  Hacia 1950 y siguiendo un concepto unicista propugnado por Pou y Orfila, la Facultad de Medicina decidió fusionar las clínicas, creando las de Ginecotocología, dos de las cuales siguuieron funcionando en el Hospital Pereira Rossel, bajo la dirección de Manuel B. Rodríguez López (“A”) y Hermógenes Alvarez (“C”) y una tercera (“B”) en el Hospital de Clínicas, desde el inicio de su funcionamiento en 1954, en el que actuó como titular Juan José Crottogini.

  Un capítulo aparte requiere la historia de la Agregación. Constituyó ésta una etapa crucial en el desarrollo de la ginecología, así como de otras especialidades. Para acceder al cargo de Profesor Agregado se requería un curso de cinco años, durante el cual los aspirantes seguían materias básicas, clínicas y pedagógicas y al cabo del cual presentaban una Tesis de Agregación y pasaban por un concurso de oposición y méritos. De este modo se formaron significativas figuras, entre las cuales algunas llegaron a ocupar las cátedras, como es el caso de Stábile, Alvarez, Crottogini, Jaumandreu; otros se desempeñaron brillantemente como Agregados, por ejemplo Alberto Novoa, Alfonso Giampietro, Moisés Rearden, etc.

  La historia reciente de las cátedras es más conocida por todos los lectores y por eso será objeto sólo de una somera revisión. Alvarez fue sucedido por Yamandú Sica Blanco (1973), profesor “full time”, singular docente e investigador. A posteriori de Rodríguez López, actuó como profesor titular Ciro Jaumandreu. Durante la intervención de la Universidad, el primero fue sustituído por el Profesor Jaime Polto. A Jaumandreu lo sucedió el Profesor Alejandro Bozzolo. El doctor Polto fue nuevamente seguido, al término de la intervención,  por su antecesor primero y por el Profesor José C. Cuadro después, quien dirige actualmente la Clinica Ginecotocológica “C”. El Dr. Bozzolo fue sustituído en aquel momento por el Profesor Héctor Rozada, a quien luego a su vez sucedió. Crottogini fue sucedido por el Profesor Serafín Pose, muerto prematuramente, y a quien siguió Mario Olazábal, y posteriormente el Profesor Raúl Medina, que es en el momento actual Profesor de Clinica Ginecotocológica “B”. El profesor José Enrique Pons ocupa hoy en titularidad la cátedra de Clínica Ginecotocológica “A” luego del retiro de Bozzolo.