Pieriluigi
Paparella *
Alfredo Ercoli **
Gabriele Falconi ***
Monia Maturano ****
Raffaele Paparella *****
- * Medico en jefe
de la División de Ginecología endocrinológica del
Complejo Integrado Columbus - Departamento de la enseñanza de
la salud de la mujer y de la vida naciente - Roma.
Profesor
Agregado en Ginecología y Obstetricia en la Universidad Católica
del Sagrado Corazón - Roma.
- ** Doctorado en
investigación en el Departamento de la enseñanza de la
salud de la mujer y de la vida naciente de la Universidad católica
del sagrado Corazón - Roma.
- *** Especializado
en el Departamento de la enseñanza de la salud de la mujer y
de la vida naciente en la Universidad católica del Sagrado Corazón
- Rom
- **** Especializada
en el Departamento de la enseñanza de la salud de la mujer y
de la vida naciente de la Universidad Católica del Sagrado Corazón
- Roma.
- ***** Estudiante
Interno del Departamento de la enseñanza de la salud de la mujer
y de la vida naciente de la Universidad católica del Sagrado
Corazón - Roma.
Introducción.
Se define comúnmente incontinencia urinaria recurrente (IUR) como
la recidiva o la persistencia de la perdida de orina "per uretram"
(por la uretra) después de cualquier intervención quirúrgica
destinada a restablecer la continencia urinaria (1). Sería más
correcto distinguir las verdaderas recidivas, de la persistencia de las
perdidas de orina luego de la intervención, ya que estos dos cuadros
clínicos poseen una etiopatogenia diferente. Se describen en la
literatura más de doscientas intervenciones quirúrgicas
para la corrección de la Incontinencia de Stress Genuina (ISG),
pero ninguna de ellas es un 100% eficaz ni están exentas de complicaciones
posoperatorias. El fracaso de un proceso quirúrgico se vincula
a diversos factores: a) el error técnico (mala posición
de las suturas, utilización de hilos reabsorbibles, sangrado anómalo
con formación de hematomas y sucesivas infecciones, etc.); b) el
error táctico, es decir la mala elección del tipo de intervención
por la falta del diagnóstico preoperatorio de incompetencia uretral
intrínseca (insuficiencia del esfínter) o de la hiperactividad
del músculo detrusor de la vejiga; c) una debilidad particular
de los tejidos de la paciente (a menudo por anomalías del colágeno)
empeorada por la ausencia de estrógenos típica del climaterio;
d) una extensa denervación periférica a causa de un parto
o de una intervención quirúrgica previa, y finalmente e)
la aparición de una nueva problemática clínica.
Del análisis de la literatura surge que la tasa de fracaso varía
del 2 al 60% luego de la realización de una de las diferentes técnicas
de suspensión transvaginal con aguja (Pereyra, Pereyra modificada,
Stamey, Raz, Gittes, Muzsani), y del 4 al 30 % en las técnicas
de colposuspensión retropúbica, tanto la colposuspensión
según Burch o Marshall - Marchetti - Krantz como las técnicas
de reparación de la fascia endopélvica.
Para la técnica de "sling" periuretral con materiales
tanto naturales como sintéticos, fueron reportados resultados levemente
mejores, con una tasa de fracaso entre un 2 y un 20%, pero con la contra
de lleva una tasa mayor de complicaciones posoperatorias, cercana al 10%.
Es interesante notar como todas las intervenciones se caracterizan por
tener un deterioro progresivo de los resultados en función de la
duración del "follow - up". Un discurso aparte amerita
el procedimiento de suspensión uretral con prótesis sin
tensión (TVT) introducida por Ulmsten y Petros en 1995 y ampliamente
practicado en la actualidad. Los resultados del TVT no parecen estar influenciados
por la duración del follow - up, presentando una tasa de insuficiencia
urinaria recurrente objetivamente demostrable del 15% a los 5 años.
Sin lugar a dudas, teniendo en cuenta el estado actual de los conocimientos,
la incontinencia urinaria recurrente representa un problema de notable
frecuencia y de difícil gestión tanto para el médico
como para la paciente. Un reciente estudio epidemiológico americano
ha demostrado que el riesgo teórico durante la vida de una mujer,
de ser sometida a una intervención quirúrgica por incontinencia
urinaria y/o por un prolapso del aparato urogenital se encuentra cerca
del 11%, y que el 30% de las mujeres tratadas deben ser intervenidas a
corto plazo en dos o más ocasiones por la misma patología
(2). De estos datos surge claramente como el aumento de la expectativa
de vida, y sobre todo, la mayor importancia que se la da a la calidad
de vida, trajeron consigo una mayor atención a la problemática
de la incontinencia urinaria y especialmente a su recidiva. La incontinencia
urinaria recurrente representa entonces un capítulo relativamente
nuevo e inexplorado de gran importancia teórica y práctica
para todos aquellos que tratan la patología funcional del aparato
urogenital.
Evaluación
de la incontinencia urinaria recurrente
Una adecuada evaluación de la incontinencia urinaria recurrente
comprende una cuidadosa anamnesis, un examen atento y objetivo, y una
serie mas o menos amplia de exámenes ambulatorios e instrumentales
en función del cuadro clínico de la paciente. Una evaluación
completa de la incontinencia urinaria recurrente es esencial con el fin
de poner en evidencia todas las posibles causas reversibles de incontinencia
urinaria preexistentes e infravaloradas, y llevar a cabo sucesivamente
la correcta indicación del tratamiento. La incontinencia urinaria
recurrente puede depender de una hiperactividad vesical (HAV) de novo
luego de un posoperatorio, pero también puede representar la recidiva
o persistencia de una incontinencia de stress genuina, o incluso puede
ser de tipo mixto.
Evaluación
clínica
La evaluación clínica de la incontinencia urinaria recurrente
comienza con una cuidadosa anamnesis centrada en la descripción
de los síntomas y de la búsqueda sistemática de las
patologías que pueden influir en la funcionalidad del aparato urinario.
Deberá ponerse particular atención a la eventual aparición
de nuevas enfermedades y/o al agravamiento de las ya existentes, y a las
posibles variaciones de tipología y/o posología de los fármacos
que la paciente utiliza, y finalmente a las eventuales modificaciones
de los hábitos urinarios, de la alimentación y de la cantidad
y calidad del aporte hídrico diario. Es de particular utilidad
en el encuadre de la paciente con incontinencia urinaria recurrente, la
compilación por parte de ella misma, de un detallado "diario
miccional" de siete días.
El examen objetivo de la paciente con incontinencia urinaria recurrente
no difiere sustancialmente del examen que se realiza en caso de incontinencia
sin tratamiento previo. En el examen ginecológico deben por lo
tanto buscarse y cuantificarse apropiadamente los signos de un prolapso
de los órganos pélvicos, la movilidad uretral (Q - tip test),
el trofismo de los tejidos, la presencia de masas pélvicas, la
validez funcional del piso pelviano ("manual pelvic floor testing"),
el tono y el control del esfínter anal, así como el estado
de llenado de la ampolla rectal. Debe ponerse especial atención
en la búsqueda de fístulas del tracto urinario y divertículos
uretrales en caso de incontinencia persistente o incontinencia urinaria
recurrente precoz. Se prosigue entonces con el examen neurológico
que es de fundamental importancia en la evaluación de las pacientes
con incontinencia urinaria recurrente ya que muchas veces tienen una edad
relativamente avanzada. El fin última del examen neurológico
es de hecho, evidenciar enfermedades neurológicas (ya conocidas
o en su debut) típicas de la senilidad y donde la incontinencia
urinaria es muchas veces uno de los primeros signos. El estado mental
general se evalúa por el nivel de la consciencia, de la orientación,
de la memoria, y del lenguaje de la paciente. Se analizan después
las funciones motoras, la sensibilidad cutánea y los reflejos sacros.
Es finalmente indispensable la realización de una serie de exámenes
ambulatorios como un "stress test" luego del llenado de la vejiga,
la evaluación del residuo posmiccional luego de una micción
espontánea, y de un examen de orina con urocultivo y recuento de
colonias. Otro examen ambulatorio a realizar en función del cuadro
clínico es el "pad test" el cual representa el estado
cognitivo de la paciente. Se aconseja de ser posible la realización
de un "long - term pad test" (12 a 24 horas) mas que un short
- term pad test" (una hora) aprobado por el ICS, ya que este último
tiene una menor sensibilidad (69 a 86%), una mayor tasa de falsos negativos
(14 a 42%) y una menor reproductibilidad.
Evaluación
instrumental
La oportunidad de una evaluación instrumental en casos seleccionados
de pacientes con incontinencia urinaria sin tratamiento previo (incontinencia
de stress pura en la anamnesis y en la evaluación clínica)
está todavía en debate; en cambio en los casos de incontinencia
urinaria recurrente la evaluación instrumental es absolutamente
obligatoria. En ella deben realizarse como mínimo una evaluación
urodinámica, y un examen de imagen del aparato urinario bajo y
de la pelvis. En caso de existir infecciones urinarias recidivantes o
la presencia de síntomas irritativos, es útil un examen
citoscópico. El examen urodinámico debe comprender una citometría
y una profilometría uretral estática, e informar sobre la
capacidad y la compliance vesical, sobre la presión máxima
de cierre uretral, y sobre el "Valsalva leak point pressure"
(VLPP) ya que estos datos pueden influir en la elección del tipo
de intervención quirúrgica. El estudio de presión/flujo
está indicado en caso de anomalías en el vaciamiento vesical,
mientras que el estudio videourodinámico estaría reservado
para los casos donde se sospecha la presencia de causas multifactoriales
de incontinencia (cirugías a repetición, enfermedades neurológicas,
asinergia detrusor - esfínter), o una insuficiencia del esfínter
o bien anomalías anatómicas del tracto urinario bajo (uréter
ectópico, divertículos uretrales o vesicales, estenosis
uretrales, reflujo vesico ureteral). Los exámenes de imagen deberían
proveer el máximo de información posible acerca de la anatomía
y de la funcionalidad del aparato urinario bajo y de la pelvis. Para tal
objetivo, la cistoureterografía miccional por si sola sería
insuficiente, por lo que debe asociarse a una ecografía, o a una
ureterocistocolporrectografía, o a una resonancia nuclear magnética,
según la disponibilidad y la preferencia de los médicos
a cargo. La realización de estudios de segundo nivel como la urografía
por vía intravenosa y la uretrografía a presión positiva,
estarían reservados a los casos en donde el cuadro clínico
deja sospechar patologías particulares como las fístulas
del tracto urinario bajo o divertículos uretrales.
Tratamiento de
la incontinencia urinaria recurrente
El tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente, tanto médico
como quirúrgico, representa un problema de difícil gestión,
tanto para el médico como para la paciente debido a las reducidas
expectativas de resultados satisfactorios si se lo compara con la incontinencia
urinaria sin tratamiento previo.
Tratamiento médico
El tratamiento médico de la incontinencia urinaria recurrente está
sustancialmente limitado al tratamiento farmacológico de la hiperactividad
vesical posoperatoria, siendo la terapia física de rehabilitación
casi ineficaz. La hiperactividad vesical representa una complicación
relativamente frecuente en la cirugía de la incontinencia de stress
genuina (del 1 al 10% de los casos) sobre todo en los casos donde se realiza
un "sling" periuretral con materiales naturales. Debe recordarse
que la hiperactividad vesical coexiste con la incontinencia de stress
en forma mas o menos reconocida, en el 5 al 30% de las pacientes sometidas
a cirugía.
La incontinencia de urgencia que se verifica en el período posoperatorio
inmediato en una paciente con incontinencia de stress genuina, está
verdaderamente ligada a una incapacidad temporal de la vejiga de llevar
a cabo su función de reservorio, seguido de un largo período
de grave incontinencia, provocada por la perdida de su función.
Este tipo de incontinencia es generalmente transitoria y autolimitada,
y responde bien a la terapia anticolinérgica. Distinto es el caso
de la hiperactividad vesical que se establece luego de meses a años
de la intervención quirúrgica, donde se reconoce una etiopatogenia
diferente. En estos casos debe sospecharse una subobstrucción crónica
que ha llevado con el paso del tiempo a una hipertrofia ya a una pérdida
de la regulación del músculo detrusor, o a una denervación
parcial del detrusor como consecuencia del acto quirúrgico. Aun
no se ha dejado de lado la posibilidad de que una hiperactividad vesical
posoperatoria tardía pueda ser idiopática, representar un
síntoma de una patología de origen neurológico, cardiovascular,
o neoplásica desconocida.
El comportamiento posoperatorio de la hiperactividad vesical que coexistía
en el preoperatorio con una incontinencia de stress es totalmente imprevisible.
La hiperactividad vesical puede persistir, agravarse, o mejorar; de todas
formas en cada caso el tratamiento se basa en la administración
de fármacos anticolinérgicos, según los esquemas
clásicos de posología.
Tratamiento quirúrgico
Al igual que en el caso de una incontinencia urinaria sin tratamiento
previo, en la incontinencia urinaria recurrente no existe unanimidad de
opiniones sobre el tipo de intervención quirúrgica a seguir
en primera instancia, en razón de una complejidad extrema y de
una ignorancia parcial sobre la fisiopatología de la continencia
urinaria. Precisamente, tomando en cuenta esta consideración, es
esencial que el tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria
recurrente se haga luego de una evaluación específica de
la paciente que permita elegir la intervención quirúrgica
más adecuada en función de las características clínicas
y de las exigencias de la paciente, y no de las habilidades del cirujano.
Considerando el hecho de que para todas las intervenciones quirúrgicas
hasta ahora descriptas en la literatura, la tasa de cura en el caso de
la incontinencia urinaria recurrente es significativamente inferior a
la reportada para los casos de incontinencia sin tratamiento previo, se
comprende bien como la mala elección de una intervención
pueda ser extremadamente dañosa tanto para la paciente como para
el médico.
Se han utilizado diversas intervenciones quirúrgicas a lo largo
del tiempo para el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente,
aunque aun son pocas las que se han evaluado de manera adecuada. Se tratan
de todas formas de análisis retrospectivos de series personales
y/o de poblaciones inhomogéneas, siendo rarísimos desgraciadamente,
los estudios prospectivos y/o randomizados. Desde un punto de vista práctico
todas las distintas intervenciones propuestas pueden ser agrupadas en
técnicas de "sling" periuretral, colposuspensión
retropúbica, colposuspensión transvaginal con aguja, suspensión
uretral con prótesis sin tensión (TVT), inyección
periuretral con agentes expansores de volumen, la implantación
de un esfínter artificial, y la colporrafia anterior. Estos procedimientos
están indicados en el tratamiento de la incontinencia de stress
genuina recidivada, y de la incontinencia urinaria recurrente mixta con
un importante componente de stress. Uno de los extremos en el tratamiento
de la incontinencia urinaria recurrente está representado por las
intervenciones de derivación urinaria.
Técnica
de "sling" periuretral
La realización de un "sling" por debajo de la unión
uretrovesical fijada a los ligamentos de Cooper o por encima de la fascia
de los músculos rectos del abdomen, representa históricamente
la intervención de elección en el tratamiento de la incontinencia
urinaria recurrente. Estas intervenciones pueden ser realizadas por vía
combinada abdomino vaginal o exclusivamente abdominal, utilizando materiales
naturales (autotransplante o alotransplante de la fascia lata o del músculo
recto del abdomen) o sintéticos, mediante la confección
del "sling" y empleando diferentes técnicas para regular
la tensión. El tipo de procedimiento y el material utilizado caracterizan
a la intervención y determinan las distintas ventajas y desventajas.
Estas intervenciones están particularmente indicadas en los casos
de hipomovilidad o inmovilidad uretral y/o en la insuficiencia del esfínter,
ya que las otras técnicas quirúrgicas han mostrado una elevada
tasa de fracasos en los pacientes con estas características.
Para la técnica abdominovaginal de "sling" pubovaginal
en polipropileno (Marlex), Morgan et al. (3) han reportado una tasa de
curación objetiva de la incontinencia urinaria recurrente del 85%
en 88 pacientes con un follow - up medio de 4,1 años. Amaye - Obu
y Drutz (1) por su parte han verificado una tasa de éxito subjetivo
del 89% y objetivo del 69% en 45 pacientes con incontinencia urinaria
recurrente operadas con la misma técnica entre 1984 y 1995. Debe
subrayarse que estas pacientes representaban el subgrupo dentro de la
población de estudio, con el mayor número de factores de
riesgo para el fracaso del tratamiento quirúrgico, siendo estos,
una uretra con presión baja (menor de 20 centímetros de
agua), hipo o inmovilidad uretral, y antecedentes personales de dos o
más operaciones sucesivas para la incontinencia urinaria.
Con respecto a los resultados de la técnica de "sling"
utilizando la fascia lata, Beck et al. (4) reportan una tasa de cura en
el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente del 92% en 170
pacientes (teniendo en cuenta que el 89% de ellas tenía un follow
- up máximo de solo dos años).
Técnica
retropúbica de colposuspensión
Entre las técnicas de colposuspensión retropúbica,
únicamente la colposuspensión según Burch por vía
laparotómica ha sido investigada por un gran número de autores
y en un vasto número de casos con un largo follow - up en el tratamiento
de la incontinencia urinaria recurrente. La selección de las pacientes
para este tipo de intervención se basa esencialmente en la verdadera
ausencia de una insuficiencia intrínseca del esfínter (diagnosticada
por el examen videourodinámico o al verificar una presión
máxima de cierre uretral menor a 20 centímetros de agua
o de un VLPP menor de 60 centímetros de agua) y de una hipomovilidad
o inmovilidad uretral siendo estos los principales factores de riesgo
para el fracaso.
Nitahara et al. (5) han reportado una tasa de éxito del 69% (la
definición de éxito se basa en el grado de satisfacción
subjetiva de la paciente mayor al 80% y en el abandono de la utilización
de paños absorbentes por día) en 60 pacientes portadores
de incontinencia urinaria recurrente con una media de 2,8 intervenciones
sucesivas (rango 1 - 8) y con descensos vésicoureterales, con un
follow - up medio de 6,9 años. Los autores han evidenciado una
tasa de satisfacción significativamente superior en aquellas pacientes
más jóvenes. Por otro lado Amaye - Obu y Drutz (1) han observado
un porcentaje de cura objetiva y subjetiva del 69 y del 88% respectivamente,
en 49 pacientes con incontinencia urinaria recurrente operadas entre 1984
y 1995. En particular los autores han hecho notar que la tasa de éxito
de la intervención pasa del 81 al 25 y al 0% (P= 0,001) en los
casos de una, dos, o tres intervenciones respectivamente, y que el número
de sucesivas intervenciones representa el factor de riesgo más
significativo en un análisis con múltiples variables como
son la edad, el peso, la máxima presión de cierre de la
uretra, entre otros factores. En ambos estudios, las complicaciones posoperatorias
encontradas han sido mínimas y relativamente superpuestas.
Un solo estudio ha evaluado los resultados del procedimiento de Burch
por vía laparoscópica en el tratamiento de la incontinencia
urinaria recurrente. Moore et al. (6) han reportado un 90% de cura objetiva
en 33 pacientes con un follow - up medio de 18,6 meses. A pesar del breve
follow - up de las pacientes estos resultados parecen confirmar la validez
de la colposuspensión según Burch en el tratamiento de la
incontinencia urinaria recurrente independientemente de la vía
de abordaje laparotómica o laparoscópica, pero siempre con
la condición de que el procedimiento quirúrgico sea perfectamente
respetado.
Por otro lado Parnell et al. (7) han estudiado de forma retrospectiva
los efectos de la colposuspensión según Marshall - Marchetti
- Krantz en 114 pacientes con incontinencia urinaria recurrente operadas
entre 1944 y 1978. Los autores reportan una tasa de éxito en los
síntomas de la incontinencia del 81% y del 91% en las pacientes
previamente sometidas a cirugía vaginal y abdominal baja (por encima
del pubis) respectivamente. Sin embargo ellos también han evidenciado
una tasa de complicaciones de diferentes grados de severidad del 12,6%,
y un porcentaje de mujeres con sintomatología urinaria de tipo
irritativa que surge inmediatamente luego de la intervención, cercana
al 15%.
Técnica
de suspensión combinada transvaginal y retropúbica con aguja
Las técnicas de suspensión transvaginal con aguja son técnicas
relativamente simples, poco traumáticas, y discretamente eficaces
en el tratamiento quirúrgico en primera instancia de la incontinencia
de stress genuina. Esto la ha convertido en las candidatas ideales en
el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente en los años
pasados.
Resultados iniciales particularmente estimulantes han sido reportados
en los primeros estudios de Schaeffer y de Leach. En particular Leach
y Raz (8) utilizando una técnica de este último han verificado
una tasa de curación de la incontinencia urinaria recurrente del
94% en 54 pacientes con un follow - up mínimo de 24 meses. Sin
embargo, un estudio reciente de Holschneider et al. (9) en 54 pacientes
con un follow - up medio de 36 meses tratadas con la técnica de
Pereyra modificada, ha descripto una tasa de curación objetiva
del 82% en el subgrupo de pacientes sin factores de riesgo para la falla
de la cirugía, entre ellas, una hiperactividad vesical, baja presión
de cierre uretral e hipomovilidad - inmovilidad uretral. La tasa de éxito
en las pacientes con factores de riesgo, baja al 44%. Por el contrario
los autores han reportado una importante frecuencia de complicaciones
posoperatorias mayores como ser una hiperactividad vesical "de novo"
(11%) y disfunciones obstructivas (9%).
Suspensión
uretral con prótesis sin tensión (TVT)
El procedimiento de suspensión uretral con prótesis sin
tensión representa en teoría un fascinante atractivo en
el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente por su relativa
facilidad y reproductibilidad de la técnica quirúrgica,
la posibilidad de la anestesia local, y por su baja morbilidad. Esta técnica
posee una tasa de curación del 85% en el tratamiento de primera
instancia de la incontinencia de stress genuina (10). Un solo estudio
hasta hoy ha investigado los resultados del procedimiento de suspensión
uretral con prótesis sin tensión en el tratamiento de la
incontinencia urinaria recurrente (11). Este estudio ha sido realizado
en una población de 34 mujeres con incontinencia de stress genuina
y presión máxima de cierre uretral mayor de 20 centímetros
de agua, de las cuales 14 habían sido sometidas a al menos dos
intervenciones sucesivas por incontinencia, con un follow - up medio de
4 años y un mínimo de 3 años. Los autores reportan
una tasa de éxito en el 82% de los casos, una mejoría significativa
del 9% y un fracaso del procedimiento en el 9% restante de los casos.
No fue observada ninguna complicación mayor en el intra o posoperatorio.
A la luz de estos datos se debe incluir al procedimiento de suspensión
uretral con prótesis sin tensión entre las intervenciones
razonablemente aconsejables en el tratamiento de la incontinencia urinaria
recurrente, sin olvidar que otros estudios con mayor número de
casos, con un follow - up mas largo, son sin duda deseables.
Inyección
periuretral de agentes expansores de volumen
La inyección periuretral de agentes expansores de volumen (teflón,
colágeno bovino, o silicona) representa al igual que el procedimiento
de suspensión uretral con prótesis sin tensión, un
fascinante atractivo para el tratamiento de la incontinencia urinaria
recurrente por la facilidad y reproductibilidad del procedimiento quirúrgico,
la posibilidad de realizarlo con anestesia local, y la baja tasa de complicaciones.
Este procedimiento está particularmente aconsejado en los casos
de incompetencia uretral intrínseca y/o hipomovilidad o inmovilidad
uretral; la disuria representa la complicación posoperatoria mas
frecuente. Las mayores series disponibles actualmente refieren una tasa
de curación del 55% en 128 pacientes seguidas en una media de 31
meses en el caso del teflón (12), del 40% en 40 pacientes con un
follow - up medio de 46 meses para el colágeno bovino (13) y del
40% a 3 años en el caso de la silicona (14). A pesar de que del
análisis de la literatura surge que los resultados de los agentes
expansores de volumen no estarían influidos por el hecho de que
la paciente haya sido sometida a un tratamiento quirúrgico previo
de la incontinencia, ningún estudio ha investigado los resultados
de estas técnicas en el tratamiento de la incontinencia urinaria
recurrente en una muestra numerosa y con un follow - up adecuado. Esto
asume una importancia particular si se considera el presunto deterioro
significativo de los resultados a lo largo del tiempo (perdida de la eficacia
del 40 al 60% al año) con todos los agentes hasta ahora experimentados,
incluso la mas reciente silicona (15 - 16). Opinamos por lo tanto que
el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente con agentes expansores
de volumen es extremadamente limitado, por lo menos hasta que no sea identificado
un agente que no pierda su eficacia con el tiempo.
Colporrafia anterior
Considerando la tasa de éxito de cerca del 37% a los 5 años
reportada en la literatura en el tratamiento de la incontinencia urinaria
sin tratamiento previo por medio de la colporrafia anterior (17), no se
considera aconsejable este tipo de procedimiento quirúrgico en
el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente.
Implante de esfínteres
artificiales
El implante de un esfínter artificial representa una solución
muy costosa pero bastante eficaz en el tratamiento de la incontinencia
urinaria recurrente. Las candidatas ideales son aquellas pacientes con
incompetencia total del esfínter, como consecuencia de múltiples
intervenciones, traumatismos, anomalías congénitas o patologías
de origen neurológico. Los datos que serán presentados a
continuación se refieren al esfínter AMS 800 (American Medical
System) siendo éste el mas reciente y eficaz dispositivo de este
tipo. Ante todo hay que recordar el riesgo de remoción y/o control
quirúrgico del instrumento a causa de un mal funcionamiento que
varía entre el 13 y el 21% a los 5 años (18 - 19). Otro
riesgo mayor es la infección del dispositivo que obviamente implica
su remoción y que gira en torno al 1 y el 3% (20). Estas complicaciones
sin otro peso para la paciente o para la sociedad, considerando los costos
del instrumento, han limitado en gran medida al día de hoy la difusión
de la técnica. Un estudio reciente (18) pone en evidencia que en
pacientes rigurosamente seleccionadas, la tasa de éxito es del
67% mientras que el restante 33% necesitará luego del implante
del esfínter artificial, alguna otra forma de protección.
En el 72% de los casos el esfínter no necesita ser removido luego
de 5 años del implante. Otros estudios de singulares autores reportan
porcentajes de éxito decididamente mejores, cercanos al 90 - 100%,
pero con un follow - up inferior (19 - 20).
Derivación
urinaria
La derivación urinaria representa un extremo en el tratamiento
de la incontinencia urinaria recurrente. Las técnicas de elección
son aquellas de derivación externa con "reservoir" continente
como es la bolsa según Kock, la bolsa según la escuela de
Mainz, y aquella según la escuela de Miami. Los tres procedimientos
difieren por el tipo de segmento intestinal utilizado, el tipo de implante
antirreflujo de los uréteres y la localización de la bolsa.
La ureterocutaneostomia, el conducto urinario con íleon o colon
y la ureterosigmoidostomia han sido actualmente abandonadas por la alta
tasa de complicaciones, sobre todo del tipo metabólico y de disconfort
de la paciente.
Consideraciones
finales
Teniendo bien presente que la primera intervención quirúrgica
para la incontinencia urinaria es aquella que presenta la mas alta probabilidad
de éxito, la selección de la paciente, la elección
de la más adecuada técnica quirúrgica y la correcta
ejecución de la misma, son esenciales para evitar el fracaso de
este tratamiento. Un correcto manejo de la paciente con incontinencia
urinaria recurrente exige una serie de exámenes y evaluaciones
extremadamente especializados a fin de extraer todas las indicaciones
útiles para planificar una terapia óptima. Está claro
que no existe consenso alguno acerca de la técnica quirúrgica
de elección en el tratamiento de la incontinencia urinaria recurrente.
Un solo estudio prospectivo randomizado ha comparado los resultados de
dos técnicas, la colposuspensión según Burch y el
"sling" pubovaginal en Lyodura, en el tratamiento de la incontinencia
urinaria recurrente. Enzelsberger et al. (22) han verificado una tasa
de curación del 86% para la Burch y del 92% para el "sling"
en 64 pacientes con incontinencia urinaria recurrente pos colporrafia
anterior con un follow - up de 32 a 48 meses.
Es evidente la necesidad urgente de otros estudios más profundos
sobre la fisiopatología y la terapia quirúrgica de la incontinencia
urinaria recurrente con el fin de encarar mejor el tratamiento de esta
emergente condición clínica.
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