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DEFINICIÓN
Llamamos
bocio al aumento difuso o nodular del tamaño de la glándula
tiroides. El tamaño y peso de la tiroides se correlaciona con la
edad, peso, talla e ingesta de yodo, la media es de unos 20 g.(1) (2)
Cada uno de los lóbulos mide aproximadamente 4 x 2 x 2 cm. (3)
Desde
el punto de vista práctico y para facilitar el manejo clínico
se ha comparado la falange terminal del pulgar del paciente con el tamaño
normal del tiroides ( Tabla 1, Thylly 1980).(2)
Tabla1.

Bocio
simple o no tóxico es el agrandamiento del tiroides no relacionado
con patología tumoral ni autoinmune ni inflamatoria y no asociado
en principio a disfunción tiroidea. (2) Es un término clínico
que no implica una etiología determinada. (4)
EPIDEMIOLOGIA
La prevalencia
del bocio no tóxico en EUA ronda el 5 % con una predominancia femenina
de 4 a 1.(4)
El bocio
endémico causado por deficiencia de Yodo es la enfermedad tiroidea
más frecuente del mundo y afecta a mas de 200 millones de personas.
(2)
La deficiencia
de Yodo se origina por una ingesta inadecuada que puede ser demostrada
por la medición de la excreción urinaria diaria de Yodo.
En nuestro
país en 1952 fue designada por Salud Pública la Comisión
para estudio y profilaxis del Bocio Endémico, se examinaron 70
000 pacientes (niños y jóvenes entre 5 y 20 años
de edad) lo que permitió conocer la incidencia del bocio endémico
en el Uruguay que llegaba a un 28% en el Norte y disminuía hacia
el Sur del país.(5)
Se comprobó
además la deficiencia de yodo midiendo el nivel de Yodo en el agua
y la excreción urinaria de yodo en las zonas endémicas y
no endémicas del país. (5)
Se confirmó
así la importante endemia de bocio en nuestro país así
como la carencia de yodo como factor principal de la misma.
Se resolvió
entonces iniciar la profilaxis mediante el uso de sal Yodada haciéndose
obligatoria por ley en las zonas de endemia mayor (ley aprobada el 9 /11/
61) y posteriormente en todo el país (18/ 5 /2000).
A los 15 años del inicio del uso obligatorio de sal Yodada el bocio
endémico prácticamente había desaparecido. (5)
La incidencia
de bocio esporádico es muy variable en los países estudiados.(2)
En las
áreas con ingesta normal de Yodo los procesos autoinmunes desempeñan
un papel fundamental en el desarrollo del bocio esporádico.(2)
La incidencia del bocio nodular esporádico oscila entre el 1 y
el 50% dependiendo del área geográfica de la edad el sexo
así como de los métodos utilizados para definirlos. (2)(6)
En una
publicación realizada por Wang y Crapo en las Clínicas Endocrinológicas
de Norte América se vio que la prevalencia del bocio esporádico
en la población general si se realizaba palpación llegaba
a 1.5 % en hombres a un 6.4 % en mujeres este porcentaje llegaba a un
40 % si el método empleado era la ecografía y aumentaba
aún más a un 50% si se buscaba el bocio en las necropsias.
(2)
Más
del 50 % de la población general tiene nódulos tiroideos
por ultrasonografía aún cuando la glándula tiroidea
sea normal a la palpación. (7)(8)
Estos
nódulos tiroideos no palpables encontrados por estudios imagenológicos
se los conoce con el nombre de incidentalomas de tiroides. (8)
La mayoría
de estos son histológicamente benignos. Resultados de autopsias
muestran que menos del5%de estos nódulos son malignos. (8)
La incidencia
del bocio nodular se estima entre 0,1/100 personas por año.(Frahmingan)
en personas entre 30 y 59 años. (2)
ETIOPATOGENIA
El mecanismo
íntimo que lleva al desarrollo del bocio ha sido motivo de debate
en los últimos años y permanece aún desconocido.
(4)
El agrandamiento
del tiroides que se verifica en el bocio simple es debido a la proliferación
del epitelio folicular y al aumento de folículos tiroideos. Esto
se acompaña además de proliferación vascular y de
tejido de sostén. Con el tiempo ocurren cambios estructurales y
muchos se transforman en nodulares.(2)
Los cambios
antes descritos requieren de un factor de crecimiento. El más conocido
es la hormona tirotropa (TSH). (1) (2)
Se ha
podido verificar que la mayoría de los pacientes tienen alteraciones
sutiles de la hormonogénesis, ya sea impuestas desde el exterior,
como en el déficit de Yodo así como anormalidades bioquímicas
constitucionales del tiroides. Estas alteraciones sumadas a un nivel permisivo
normal o alto de TSH llevarían al agrandamiento de la glándula.
(4)
Otras
sustancias tirotrópicas no hipofisarias han sido investigadas aunque
tendrían una importancia menor: polipéptidos que circulan
en el embarazo como la gonadotrofina coriónica (hCG) o la sustancia
TSH-like placentaria, inmunoglobulinas estimulantes del tiroides (h TSI),
ciertas citoquinas como el factor de crecimiento insulin-like (IGF-I)
y otros.(4)
Las causas
concretas que provocan el bocio son múltiples, la clasificación
de la American Thyroid Association (ATA) refleja estas etiologías
(Tabla 2).(2)
Tabla2.-

BOCIO
ENDÉMICO
Se entiende por bocio
endémico al bocio que se produce por la deficiencia de yodo. La
deficiencia de yodo es la causa más frecuente de patología
tiroidea a nivel mundial. (2)(4)
En poblaciones aisladas
en las que el suelo es deficiente en yodo y se alimentan predominantemente
de productos autóctonos se encuentra bocio endémico, y este
es raro en grandes ciudades y en zonas con nivel socioeconómico
medio con acceso a una cierta dieta variada con alto aporte de yodo. (2)
El yodo urinario es
un parámetro que se correlaciona bien con la ingesta diaria de
yodo, una yoduria menor a 50 ug día indica una clara deficiencia
en el aporte incluso por debajo de 100 puede existir algún tipo
de déficit.
En una región
de Japón el exceso de aporte de yodo ha sido responsable de bocio
endémico. (4)
La mayoría
de los pacientes con bocio endémico no tienen anormalidades constitucionales
en la hormonogénesis tiroidea. La formación del bocio refleja
tanto deficiencia extrínseca de yodo o ingestión de bociógenos.
(4)
BOCIO ESPORÁDICO
El bocio no tóxico esporádico se define como el agrandamiento
de la glándula tiroides en un sujeto eutiroideo que vive en un
área en la que no hay carencia de yodo. (7)
Algunos bocios pueden
ser difusos, uninodulares o multinodulares y varían en el tamaño
forma de presentación tasa de crecimiento y sintomatología.
(7)
Las causas no están
del todo comprendidas pero incluyen causas autoinmunes, genéticas
y factores ambientales extrínsecos (Tabla 3). (6)(7)
Como en el bocio endémico
el bocio esporádico puede reflejar variaciones en la ingesta de
yodo y el contenido de bociógenos en la dieta. (4)
Bociógenos:
son sustancias capaces de producir experimentalmente un bocio por interferencia
en alguna de las fases de la hormonosíntesis tiroidea. (2)
Tabla 3.-

CLÍNICA
La evaluación clínica del bocio debe iniciarse con una historia
clínica detallada y una cuidadosa exploración física
seguidos de exámenes complementarios seleccionados orientados a
determinar la importancia clínica de cada caso, especialmente referido
a la posible malignidad, la compresión de estructuras vecinas y
la disfunción tiroidea.
ANAMNESIS
La mayoría de los bocios se presentan como un agrandamiento tiroideo
asintomático detectado por el paciente como una tumoración
de cuello o por el médico en la exploración física,
y en ocasiones supone un hallazgo imagenológico. (4) (9)
Debemos interrogar
acerca de la presencia de dolor o no ya que cursan con dolor algunos tipos
de tiroiditis, las hemorragias intraquísticas y los carcinomas
de tiroides. Los bocios de larga evolución cuyo tamaño se
mantiene estable sugieren benignidad, a diferencia de los cánceres
que tienen un crecimiento rápido.
Cuando la tiroiditis
de Hashimoto causa bocio no tóxico en general no se acompaña
de síntomas locales pero ocasionalmente puede manifestarse como
un bocio de consistencia firme y con adenomegalias locales. (4)
Debemos despistar
además la presencia de signos de compresión de las estructuras
vecinas, disnea y estridor por compresión de la tráquea,
disfagia por compresión del esófago y disfonía por
afectación del recurrente aunque estos síntomas suelen no
estar presentes en el bocio simple que surge como un hallazgo ya que aparecen
en los bocios de gran tamaño y con componente intratoráxico
que en general obliga al paciente a consultar.(9)
Se debe buscar la
presencia de hiperfunción o hipofunción tiroidea aunque
la mayoría de los bocios son eutiroideos en el momento del diagnóstico.(9)
La historia de los
pacientes con bocio no tóxico debe incluir una revisión
de los posibles factores ambientales y genéticos que pudieron haber
estado involucradas en la génesis del bocio. El énfasis
debe hacerse en la procedencia (zonas del mundo donde hay deficiencia
de yodo), en la dieta (carencia o ingesta excesiva de yodo, presencia
de bociógenos), en los medicamentos que recibe, drogas antitiroideas
para establecer así una posible vinculación con el bocio.
(4)
Enfermedades sistémicas
como sarcoidosis o amiloidosis tienen la rara la posibilidad de provocar
enfermedad infiltrativa de la tiroides. (4)
El bocio en la embarazada
o el hecho de que se desarrolle una tiroidomegalia después de sucesivos
embarazos habla de la posibilidad de una deficiencia de yodo. (4)
En los antecedentes
personales interesa conocer antecedentes de irradiación en cabeza
y o cuello ya que bajas dosis de irradiación en cabeza y cuello
en niños incrementa el riesgo de nódulo tiroideo, y de cáncer
de tiroides. (4)
También es
importante conocer si existen antecedentes familiares de cancer de tiroides
ya que este hecho también incrementa el riesgo de cancer de tiroides.
EXAMEN FISICO
El examen físico
del bocio no tóxico debe incluir tamaño, situación,
consistencia, presencia o no de nódulos movilidad , calor local
frémito así como la presencia de adenopatías cervicales
anteriores. El análisis preciso de estos signos es útil
en la evaluación posterior del paciente.(4)(9)
La extrema firmeza
de un bocio difuso es sugestiva de enfermedad infiltrativa (amiloidosis,
estruma de Riedel) o estimulación intensa por TSH (tiroiditis de
Hashimoto).
La firmeza de un
nódulo ha sido sugerido como un signo de cáncer de tiroides,
aunque en el paciente individual esta generalización es frecuentemente
incorrecta.(4) La ausencia de movilidad por fijación a estructuras
vecinas así como la presencia de adenopatías locoregionales
(cervicales anteriores y supraclaviculares) sugiere malignidad.(9)
La multinodularidad
especialmente si los nódulos tienen características físicas
similares orienta a benignidad describiéndose malignidad en 1 %
de los casos(9) En cambio la incidencia de carcinoma clínicamente
relevante en el nódulo único o predominante de un bocio
multinodular es de 5 a 10 %.
El grado del bocio
su situación cervical y o intratoráxica son datos que orientan
para las exploraciones complementarias a realizar y para decisiones terapéuticas.
Matidez en la percusión de la parte superior del esternón
nos habla de la presencia de un bocio con extensión subesternal.
EXAMENES COMPLEMENTARIOS
La estrategia optima
para la evaluación de estos bocios que son encontrados en forma
casual o incidental ya sea por un examen físico o en un estudio
imagenológico realizado por otra causa no ha sido claramente establecida.
(8)
La disparidad entre
la alta frecuencia de nódulos y el bajo porcentaje de malignidad
hace pensar que lo más sensato sea realizar un acercamiento lógico
y conservador para el estudio de los mismos. (8)
Para el estudio del
bocio disponemos de estudios funcionales y de técnicas para el
estudio estructural de la glandula tiroides. Para la valoración
estructural como técnicas fundamentales contamos con la ecografía
tiroidea, la gammagrafía y la citología. Estas técnicas
son complementarias y la información que aporta cada una de ellas
es en general necesaria para la correcta interpretación de las
demás, por lo que no debemos considerarlas excluyentes una de la
otra.
Los principios de
la evaluación diagnóstica del paciente con bocio no tóxico
son:
a) confirmación
del eumetabolismo
b) establecer la causa ,
c) valorando el costo beneficio determinar el impacto de la lesión
en las estructuras vecinas importantes y en el mediastino superior.
Confirmar el eutiroidismo
es esencial independientemente de la cronicidad del bocio y su naturaleza
históricamente eumetabólica.
El desarrollo de hipertiroidismo
en un bocio no tóxico es frecuente.(4) En grandes series de pacientes
ancianos con hipertiroidismo pacientes con bocio de larga data comprendían
solo menos del 10 %.(4)
Como el bocio no tóxico
difuso y ocasionalmente nodular puede reflejar la presencia de una tiroiditis
de Hashimoto el estado de hipotiroidismo puede aparecer insidiosamente
durante el curso de un bocio eutiroideo.
La TSH: es la prueba
inicial recomendada en el estudio funcional del bocio. Permite diferenciar
eutiroidismo (TSH normal), hipotiroidismo (TSH elevada) e hipertiroidismo
(TSH disminuída). (9)
Se observa hipotiroidismo
en bocios endémicos, por exceso de yodo, en dishormonogénesis
y en enfermedad tiroidea autoinmune.
Al igual que en el
hipotiroidismo la determinación de anticuerpos antitiroideos permite
en los bocios eutiroideos definir enfermedad tiroidea autoinmune si se
hallan elevados y bocio simple si son negativos.(9)
En el bocio no tóxico está indicada la determinación
en suero de anticuerpos antiperoxidasa (mayor sensibilidad que los anticuerpos
antitiroglobulina por ser más prevalentes) que están elevados
en los pacientes con enfermedad tiroidea autoinmune, aunque también
en algunas neoplasias (9).
Los anticuerpos antitiroideos
son negativos en los bocios hipotiroideos causados por dishormonogénesis
(cuyo diagnóstico se establece mediante estudio de captación
tiroidea y prueba de perclorato), en el bocio por deficiencia de yodo,
así como en los bocios por consumo de bociógenos y en determinados
casos de tiroiditis subaguda de Dequervain recurrentes
.Ecografía:
Prueba muy útil en la evaluación inicial del bocio, ya que
es una técnica de fácil realización con una alta
sensibilidad para definir la anatomía de la tiroides, su relación
con otras estructuras y para detectar nódulos (quísticos,
sólidos o mixtos) de hasta 2 mm aunque no discrimina benignidad
de malignidad, ni establece la funcionalidad de las lesiones (9).
Tiene alta sensibilidad
para detectar multinodularidad. Con la ecografía de alta resolución
se encontró que un 50 % de los pacientes con nódulo solitario
palpable o un agrandamiento difuso de la glándula tiroides tenían
múltiples nódulos.(7)(10) El seguimiento ecográfico
es importante par detectar el crecimiento de un nódulo. (7)
La ecogenicidad de
la tiroides se diferencia de las otras estructuras del cuello lo que permite
valorar los vasos, y masas adyacentes proporcionando una imagen macroscópica
de la región anterior de cuello.
Es útil para
estudiar la tiroides cuando tiene captación bloqueada en la gammagrafía,
para el seguimiento de los nódulos tiroideos realización
de Punción, aspiración con aguja fina (PAAF) en caso de
nódulos no palpables y para el estudio de patología tiroidea
en embarazadas.
Estudios recientes
muestran que de un 4 a 6 % de los nódulos no palpables biopsiados
bajo pantalla ecográfica son cánceres de tiroides, (7) un
porcentaje similar que en los nódulos palpables.
Gammagrafía:
Se realiza tras la administración intravenosa de un radiofármaco.
Con este estudio visualizamos una imagen planar de las características
morfofuncionales de un volumen glandular. Aporta una información
anatómica , valora el estado funcional y detecta tejido funcionante
extratiroideo(11) Permite la clasificación de los nódulos
en hipo, normo e hiperfuncionantes.(11)
En el bocio nodular
tóxico los anticuerpos son negativos y el centellograma muestra
una importante irregularidad en la distribución del trazador, alternando
áreas frías con áreas calientes en el bocio multinodular
y nódulo hipercaptante con distintos grados de supresión
en el resto del parenquima en el nódulo tóxico.
Un patrón moteado
en el centellograma es frecuentemente encontrado en el Hashimoto .
Areas de hipercaptación
se asocian a un muy bajo riesgo de cáncer. Si la captación
del tiroides desciende la elevación de anticuerpos antitiroideos
permite el diagnóstico de enfermedad tiroidea autoinmune que incluye
tiroiditis subaguda o fase de hipertiroidismo de la tiroiditis crónica.
Si los anticuerpos son negativos el nivel de tiroglobulina establece el
diagnóstico diferencial entre la tirotoxicosis por ingesta de hormona
tiroidea y otras causas que cursan con tiroglobulina elevadas como la
tiroiditis subaguda de De Quervain etc.
El centellograma puede
pedirse en el bocio multinodular o en el nódulo único. En
el bocio difuso sólo se pide si cursa con hipertiroidismo.
Citología:
La citología mediante PAAF permite la obtención de material
para estudio citológico. Técnica sencilla segura que no
muestra complicaciones importantes y que no requiere hospitalización
con obtención de resultados rápidos. Está indicada
en el estudio de malignidad del nódulo tiroideo , en la selección
de pacientes para la intervención quirúrgica y ante la sospecha
de tiroiditis.(11)
En caso de patología
no palpable se puede realizar asociada a ecografía. (11)
El diagnóstico
citológico se divide en cuatro categorías: benigno, maligno,
indeterminada o sospechosas y no diagnósticas.
Las limitaciones de
la técnica vienen dadas por la dificultad de un material válido
para estudio ya que depende del tamaño de la lesión y de
la experiencia del patólogo siendo estos dos factores los que condicionan
los falsos positivos. Los falsos negativos son el peor problema de esta
técnica. En pacientes con tiroiditis de Hashimoto y anticuerpos
negativos la punción es útil en establecer el diagnóstico.
Tanto la biopsia con
aguja como la aspiración citológica son importantes herramientas
en evaluar el bocio no tóxico para despistar la presencia de cáncer.
La PAAF se realiza
en el bocio multinodular con nódulos pequeños menores de
1,5 cm solo si hay elementos de sospecha de malignidad (nódulos
hipoecogénicos con vascularización central y adenopatías
metastásicas), en cambio el multinodular con nódulos grandes
se biopsia siempre; se biopsian los nódulos predominantes o de
lo contrario se realiza una punción en cada lóbulo tiroideo.
Una minoría
de los pacientes con bocio no tóxico tienen alteraciones del transito
esofágico (39%) (4), esto no es una indicación de evaluación
de rutina de la función esofágica porque los síntomas
o las consecuencias médicas de las anormalidades del transito parecen
ser mínimas a menos de que el bocio sea muy grande.(4)
La estimación
del contenido de Yodo por la medida de la excreción de Yodo urinario
en 24 hs es útil para confirmar la carencia de yodo como responsable
del bocio.
TRATAMIENTO DEL
BOCIO NO TOXIC0
La aproximación
al tratamiento del bocio no tóxico incluye: la prevención
del agrandamiento progresivo de la glándula, anticipación
del hipo e hipertiroidismo, reducción del riesgo de carcinoma en
la glándula, y alivio de los síntomas locales atribuibles
al bocio.(4) No hay un tratamiento óptimo para el bocio no tóxico
esporádico, por lo que la decisión debe de ser individualizada.(7)
En los distintos países de Europa existen grandes diferencias en
el tratamiento del bocio nondular no tóxico lo que sugiere mucha
dificultad en llegar a un consenso.(12)
Existen cuatro opciones
de tratamiento: monitoreo sin tratamiento, tiroidectomía, supresión
con levotiroxina y yodo radiactivo.
En la opinión
de Samuels debe haber un período de seguimiento y de espera en
pacientes con bocio no tóxico sin síntomas de compresión
local o de disfunción tiroidea, para ella esta sería la
mejor opción de tratamiento.(7)
Una evaluación
clínica anual se aconseja en el paciente con bocio no tóxico
así como educar al paciente sobre si aparecen o se agravan los
síntomas locales al igual que si aparecen síntomas sistémicos
debe consultar a su médico.(4)
Las principales indicaciones
para el tratamiento del bocio multinodular no tóxico son la presencia
de síntomas compresivos (traqueales, venosos, o esofágicos),
el crecimiento del bocio, especialmente si existe tendencia retroesternal
,indicación estética y sospecha de malignidad. (2)
Tiroidectomía: Fue el tratamiento recomendado durante años.
No es el tratamiento de elección en bocios pequeños o que
sean hallazgos (incidentalomas); es el tratamiento de elección
en los grandes bocios con síntomas compresivos con sospecha de
malignidad. (2)
Realizada por cirujanos experimentados, es una buena opción de
tratamiento para pacientes con buen estado general. (7)
En el bocio multinodular
se realiza tiroidectomía subtotal , si existe solo un lóbulo
afectado puede realizarse una lobectomía unilateral e ismectomía
.La mortalidad quirúrgica es menor al 1 %. Las complicaciones postoperatorias
incluyen obstrucción traqueal por hemorragia o traqueomalacia,
lesión recurrencial (1,2%), hipoparatiroidismo (0,5 al 5%), cambios
en la voz por afectación del nervio laríngeo superior e
hipotiroidismo que depende de la agresividad de la tiroidectomía.(2)
Requiere siempre tratamiento posterior con T4, con controles periódicos.
La recurrencia se incrementa con el tiempo describiéndose del 10
al 20 % a los diez años de una tiroidectomía subtotal adecuada.(2)
No hay evidencia del
la utilidad del tratamiento con tiroxina tras la cirugía para evitar
la recidiva por lo que no debe ser empleada rutinariamente.(2) el posible
beneficio del tratamiento con T4 debe ser balanceado dado que puede producir
efectos secundarios indeseables.(13)
Para la profilaxis
del bocio endémico por déficit de yodo la yodación
de la sal ha demostrado ser el método mas sencillo barato y eficaz
para corregir esta carencia .(2)
Supresión con
L-tiroxina: La cuestionable efectividad a largo plazo de la supresión
con L-tiroxina combinada con los riesgos del hipertiroidismo subclínico
y sus consecuencias disminuyen el entusiasmo por esta opción terapéutica.(7)
El tratamiento supresor
con hormona tiroidea parece ser efectiva para reducir el volumen tiroideo
en el bocio difuso no tóxico, según se ha demostrado en
diversos estudios mediante estudio ecográfico.(2)
Como el bocio no tóxico
es un estado en el cual el papel permisivo o directorial de la TSH es
expresado , la supresión de la TSH endogena con hormona tiroidea
exógena (Ltiroxina T4) previene el agrandamiento de la glandula
(4 )Dos tercios de los bocios no tóxicos esporádicos disminuyen
de tamaño cuando TSH es suprimida por hormona tiroidea exógena.(4)
La tasa de éxito es menor en el bocio nodular que en el bocio difuso.(4)
El bocio nodular responde a la supresión de una manera impredecible.(4)
El bocio pequeño especialmente el que está asociado a la
tiroiditis de Hashimoto prácticamente responde a la supresión
de TSH con un retorno de la glándula a lo normal o cercano a lo
normal.(4)
La efectividad de
la terapia de supresión con TSH en el manejo del bocio nodular
está en revisión por muchos grupos. (4) Hay marcadas diferencias
en cuanto al diagnóstico y tratamiento del bocio multinodular no
tóxico sugiriendo dificultades para llegar a un consenso (12)Es
difícil que los bocios no tóxicos muy grandes nodulares
o no nodulares respondan al tratamiento de supresión y una supresión
agresiva con TSH conlleva el riesgo de hipertiroidismo iatrogénico.
No existe evidencia de su eficacia a largo plazo, además el tratamiento
con tiroxina no está exento de complicaciones.(2)
Se debe distinguir
entre tratamiento supresor y tratamiento de reemplazo. El primero es un
intento de liberar a la glándula tiroides de la influencia de la
TSH y de llevar los niveles de T4 a valores normales bajos, en cambio
en el segundo se intenta llegar a normalizar los valores de TSH. (4) La
disponibilidad de estudios con TSH de última generación
pueden realmente distinguir entre los niveles de TSH normal y suprimida
y nos deberían ayudar a determinar la menor dosis supresora de
T4. (4)
El sobretratamiento
con hormonas tiroideas exógenas es indeseable especialmente en
el anciano. El riesgo de la desmineralización ósea en el
curso de la administración de T4 para suprimir la TSH endógena
ha sido ampliamente discutido, a pesar de su impacto clínico particularmente
en el tratamiento del bocio no tóxico no está claro. (4)
Otra complicación aparente del tratamiento a largo plazo con T4
del bocio no tóxico puede ser un incremento de la masa cardíaca
del ventrículo izquierdo y disfunción diastólica
(4). La frecuencia y el significado de este hallazgo ecocardiográfico
no ha sido todavía determinado.
El bocio nodular autónomo
no debe ser tratado con T4, ya que puede terminar en un hipertiroidismo.
Pero en el hipotiroidismo incipiente con bocio se intenta alcanzar el
nivel de T4 normal bajo y los valores de TSH normal. El riesgo de carcinoma
en el bocio no tóxico es bajo. Al suprimir la TSH endógena
como esta hormona actuaría como un factor permisivo en la aparición
de un cáncer de tiroides particularmente del carcinoma papilar
se reduciría el riesgo de padecerlo. (4)
La supresión de TSH en pacientes que han sido irradiados en cabeza
y cuello se ha presumido que reduciría el riesgo de cáncer.
Pero en pacientes que desarrollan anormalidades palpables después
de la irradiación se debe realizar tiroidectomía.
El interés
se ha incrementado en el manejo del bocio esporádico no tóxico
en pacientes ancianos con I 131.
Una revisión de múltiples estudios sobre esta estrategia
confirmó el éxito del tratamiento al año y concluyó
un 50 a 60% de reducción del tamaño de la glándula
se alcanzaba a los 3 a 5 años. (4) Los cambios de volumen de la
glándula tiroidea se valoraron por ecografía o por RMN.
Las complicaciones de este procedimiento fueron hipotiroidismo en un 20
a 30 % de incidencia a los 5 años y la tiroiditis por radiación
que se puede asociar a un hipertiroidismo transitorio. (2) (4)
El tratamiento con
Yodo 131 ha demostrado su eficacia en reducir el tamaño del bocio
multinodular no tóxico. (2)
No existen datos de
seguimiento a largo plazo de riesgo de carcinoma inducido por altas dosis
de Yodo . En personas mayores de 65 años es similar a la mortalidad
por tiroidectomía subtotal.
PRONOSTICO DEL
BOCIO NO TOXICO
En paciente jóvenes
o de mediana edad particularmente aquellos con agrandamiento no tóxico
de la glándula debido a tiroiditis de Hashimoto el bocio puede
revertir espontáneamente. El bocio debido a Tiroiditis de Hashimoto
severa se piensa que progresa a la atrofia (con desaparición del
bocio) y eventual hipotiroidismo.
Tiroiditis leve usualmente
no trae secuelas metabólicas.
El curso natural del
bocio no tóxico normalmente es al agrandamiento de la glándula
y la aparición de nódulos benignos, estimándose un
incremento del tamaño de 4.5% anual.(7) Excepto en los casos de
los pacientes que han recibido irradiación en el cuello, el riesgo
de desarrollar un carcinoma de tiroides en el bocio no tóxico es
muy bajo (menos de 1 %). El riesgo en los pacientes que han recibido irradiación
de cuello y cabeza puede ser tan alto como 8 %. (4)
Como ya fue señalado
el seguimiento a largo plazo de los pacientes con bocio no tóxico
revela una alta incidencia (33%) de desarrollo de hipertiroidismo. (4)(7)
La tasa de hipertiroidismo en pacientes con bocio no tóxico previo
depende de la duración del seguimiento , por ejemplo 15 % a los
12 años (4) comparada con la alta incidencia citada antes en que
el seguimiento se realizó a 30 años.
En suma podemos concluir que el espectro pronóstico del bocio no
tóxico es amplio y la histopatología usualmente benigna.
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