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Breves nociones de la anatomía y de la fisiología normales de los sistemas venosos de los miembros inferiores Aspectos anatómicos Es
imprescindible el considerar algunos de estos aspectos para poder
realizar una valoración adecuada de los territorios venosos que
nos ocupan. 1)
Sistema venoso superficial: Está
constituido por venas valvuladas que transcurren en su mayor parte
por el plano celular subcutáneo. Conducen la sangre hacia el sistema
profundo y se organizan en 3 sub-sistemas: a-
Safeno interno o mayor Constituido
por un tronco principal (vena safena interna) y sus colaterales. La
Safena interna se origina por delante del maléolo interno de la
tibia, asciende por la cara interna de la pierna y el muslo y
desemboca en la vena femoral común formando un cayado, a unos
2,5 a 3,5 cm. por debajo y por fuera de la espina del pubis. b-
Safeno externo o menor Su
tronco principal es la vena safena externa que se origina por
detrás del maléolo externo del peroné. Asciende por la cara posterior
de la pierna y desemboca a un nivel variable en la vena poplítea
formando un cayado. Más rara vez desemboca en otra vena como la
propia safena interna. c-
Accesorios (Venas glúteas y perineales). Son
venas de escaso calibre que drenan sangre de los sectores superficiales
de estas regiones hacia la
vena hipogástrica. 2)
Sistema Comunicante o Perforante. Nos
referimos a venas valvuladas que conducen la sangre desde el sistema
superficial al profundo atravesando la aponeurosis. En
general, en su trayecto trans-aponeurótico, van acompañadas por
linfáticos, arteriolas y filetes nerviosos que pueden explicar
ciertos síntomas y hechos fisiopatológicos. Si
bien son muy numerosas, dentro de ellas por su mayor importancia
clínica destacamos: Vinculadas
al sistema Safeno interno: ·
Comunicante
de Dodd: en el tercio inferior del muslo, a nivel del canal de
Hunter. Es tributaria de la vena femoral superficial. ·
Comunicante
de Boyd: en el tercio superior de la cara interna de la pierna.
Desemboca en la vena tibial posterior. ·
Comunicantes
de Cockett: son 3 ubicadas en el tercio inferior de la cara interna
de la pierna, en relación al arco venoso de Leonardo Da Vinci.
Son tributarias de las venas tibiales posteriores. ·
Comunicantes
de Bassi: ubicadas en el borde externo del tendón de Aquiles,
a unos 10 a 17cm. del vértice del maléolo externo. Desembocan
el las venas peroneas 3)
Sistema venoso profundo. Se
reconocen 2 sectores con importantes diferencias funcionales: a-
Sistema axial:
formado por los ejes principales valvulados como son los tibiales
(anteriores y posteriores), peroneos, poplíteos, femorales (superficial,
profunda y común), ilíaco (interno, externo y común) y cava inferior
infrarrenal. Son ejes de conducción con mayor velocidad circulatoria
que los del sistema
siguiente. Habitualmente
son dobles respecto a la arteria homónima y
poseen válvulas que fraccionan y oriental a la columna
venosa. Estas contrarrestan la presión hidrostática gravitacional
de la columna líquida y la transmisión de la hipertensión abdominal
al sector venoso distal. b-
Sistema periférico o muscular:
constituido por los ejes menores, que se originan y transcurren
dentro de las masas musculares del miembro, las cuales con sus
contracciones, actúan como bombas impulsoras. Esto es particularmente
notorio a nivel de los músculos de la pantorrilla, dónde se destacan
los lagos venosos del Sóleo que ofician de verdadero "corazón
periférico". Aspectos
fisiológicos básicos Este
sistema cumple una serie de funciones entre las que se destacan: 2) Función de reservorio de volemia. 3) Termorregulación (variando el flujo por las venas superficiales). 4) Control del volumen de líquidos extravasculares con intercambios a nivel del capilar y de las vénulas. El retorno de la sangre venosa de los miembros inferiores al corazón es el resultado de la acción de fuerzas contrapuestas: Por
un lado, existen factores que se oponen al retorno, favoreciendo
el flujo venoso centrífugo al corazón y son: ·
La
Presión hidrostática en el ortostatismo. ·
Los
empujes de hipertensión abdominal. Por
otro lado, otros factores favorecen el retorno, generando un flujo
venoso centrípeto al corazón y son: ·
"Vis
a tergo": es el residuo de fuerza propulsora del ventrículo
izquierdo transmitido a las venas a través de los capilares y
anastomosis arterio-venosas. ·
Aspiración
torácica inspiratoria: es muy poco importante y se contrarresta
en parte con el aumento de la presión intraabdominal producida
por el descenso del diafragma durante la inspiración. ·
Pulsación
de las arterias vecinas, que producen compresión periódica de
los ejes venosos satélites. ·
Compresión
de la plantilla venosa plantar al caminar. ·
Bombeo
muscular: es un factor fundamental, en especial a nivel de la
pantorrilla en donde constituye un verdadero "corazón periférico".
Esto explica la importancia que tiene la adecuada valoración y
tratamiento de los trastornos osteoarticulares y musculares del
miembro en el tratamiento de la patología venosa. ·
Sistema
valvular: Es el otro factor primordial junto con el bombeo muscular.
Su función es: o
Orientar
el flujo venoso en sentido anterógrado haciendo así efectiva la
acción del bombeo muscular y de los otros factores centrípetos.
Evitan el reflujo hacia el sector distal y orientan el flujo desde
el sistema superficial al profundo. o
Fragmentar
la columna hidrostática. De esta forma se evita la generación
de hipertensión distal. La
circulación venosa es diferente en el decúbito horizontal, en
el ortostatismo y durante la marcha: En
el decúbito así como durante la posición de pie inmóvil, las válvulas
están abiertas. Si en la posición de pie registramos la presión
venosa, esta equivale a la distancia entre la aurícula derecha
y el punto de registro (medida en cm. de agua). Esto se explica
porque en esta situación las válvulas están abiertas y la columna
venosa no se fracciona. Durante
la marcha, las fuerzas impulsoras y el aparato valvular presentan
su máxima actividad. El sistema superficial vuelca su contenido
al profundo por las comunicantes. Las válvulas orientan la corriente
desde el sistema superficial al profundo y desde la periferia
al corazón. En
esta situación, el factor fundamental de la circulación será el
bombeo muscular. Durante la contracción aumenta la presión en
las venas profundas. Las válvulas se cierran y evitan el reflujo
así como la transmisión de la onda de presión tanto en sentido
retrógrado como del sistema profundo al superficial. Por lo tanto
durante la contracción muscular no hay un aumento significativo
de la presión en el sistema superficial. Tan sólo puede haber
un muy ligero incremento debido a la imposibilidad que tiene el
sistema superficial de evacuarse al sistema profundo ya que durante
la contracción las válvulas de las comunicantes se cierran. Al
producirse la relajación muscular, la presión cae en el sistema
profundo y la diferencia tensional genera un efecto aspirativo
sobre el sistema superficial. De esta forma el sistema superficial
se evacúa y su presión desciende significativamente. En condiciones
normales, la presión del sistema superficial post-ejercicio cae
a valores del 50% o más de los obtenidos en el reposo y retorna
a sus valores normales en un tiempo mayor a los 30 segundos (Fig.5). Como
vemos, estas variaciones de la presión venosa traducen con gran
fidelidad la fisiología del sistema venoso y por ello su registro
es de gran ayuda en la investigación de la patología venosa de
los miembros inferiores. Conceptos
generales sobre la patología venosa de los miembros inferiores Siendo
éste un tema muy extenso y complejo, nuestra intención es aportar
un esquema simple a efectos de facilitar la comprensión de la
semiología venosa de los miembros inferiores, destinado a aquellos
estudiantes que inician su ciclo semiológico. Podemos
considerar 2 grandes formas de presentación de la patología venosa: Formas agudas:
Dentro
de ellas destacamos como más importantes: ·
Trombosis
venosas agudas:Son tanto de las venas profundas como de las superficiales.
Dentro de estas últimas se incluyen las varicoflebitis, o sea
la trombosis de venas varicosas. ·
Hemorragias:
Varicorragia (Sangrado de venas varicosas). ·
Infecciones:
Erisipelas, celulitis, linfangitis, sobreinfección de úlceras
venosas tróficas, etc. Formas
crónicas: ·
Varículas
o telangiectasias dérmicas: dilataciones de las venas dérmicas. ·
Dilataciones
venosas superficiales (Várices) simples y aisladas que producen
trastornos estéticos sin trastornos funcionales. ·
Insuficiencia
venosa crónica: Si
bien este último es un
término polémico, consideramos que tiene un gran valor práctico
y docente. Para
quienes concibieron este concepto, la Insuficiencia venosa crónica
de los miembros inferiores es un Sindrome que pone de manifiesto
la incapacidad del Sistema venoso en conducir la sangre de retorno
hacia la aurícula derecha en condiciones hemodinámicas adecuadas. Quedan
incluídos así dentro de este Sindrome, una diversidad de manifestaciones
clínicas como son las várices; los edemas de origen venoso; los
trastornos tróficos; las úlceras venosas; etc. Si
bien su etiopatogenia
es muy compleja y variada, básicamente podemos considerar que
en la base del proceso se distinguen 2 mecanismos fundamentales
que pueden presentarse en forma aislada o asociada: ·
Alteración
de la función de las válvulas venosas. ·
Obstrucción
crónica de la luz venosa. En base a ello, los pacientes portadores de este sindrome se clasifican en insuficientes propiamente dichos y en obstructivos. Las
principales causas de este síndrome pueden clasificarse en: Primitivas:
La
causa afecta primariamente a uno o varios de los componentes del
sistema de retorno venoso: ·
pared
venosa; ·
válvulas; ·
bomba
muscular. Son ejemplo de ellas: las debilidades parietales y valvulares "esenciales"; la agenesia valvular; los trastornos musculares por diversas causas. Secundarias: Son consecuencia de un proceso claramente determinado que actúa sobre un sistema en general previamente sano. De
ellas destacamos: las postrombóticas (secuelas de una trombosis
venosa profunda por recanalización con destrucción valvular o
por persistencia de la obstrucción); por obstrucciones no trombóticas
(por ligadura, compresiones externas, etc.); por agenesia venosa;
por fístulas arterio-venosas
Anamnesis Como
siempre, la anamnesis deberá ser completa y sistemática intentando
detectar la presencia de otras patologías ocultas que puedan ser
tan o más importantes que aquella por la cual el paciente consulta. Destacaremos
aquí los aspectos que tienen mayor trascendencia en relación a
la patología venosa. Ficha
patronímica: Se
destaca: ·
Sexo:
hay un predominio claro en el sexo femenino. ·
Edad:
el riesgo de desarrollar patología venosa aumenta con la edad. ·
Profesión:
detectando aquellas situaciones que aumentan la presión venosa
en los miembros inferiores, en especial en profesiones sedentarias
que requieren estancias prolongadas de los pacientes sentados
o de pie sin caminar. ·
Procedencia
y medio socio-económico: para determinar las posibilidades de
control y seguimiento de medidas médicas y postoperatorias adecuadas. Motivo
de consulta: Puede
ser variado y según cual sea, variará la manera de conducir el
interrogatorio. La
mayoría de las veces uno rápidamente se orienta a la etiología
flebológica de la afección, lo que incluye que uno realice una
rápida y breve inspección y eventual palpación del miembro, de
preferencia con el paciente de pie, para confirmar la presencia
de várices; trastornos tróficos; úlceras venosas o edemas flebostáticos. Pero
en ocasiones el motivo de consulta no es claro o se intrinca patología
arterial, neurológica u osteoarticular. En estos casos es donde
un interrogatorio minucioso y ordenado será fundamental para aclarar
el cuadro. Los
motivos de consulta más frecuentes incluyen: Várices
o sus complicaciones agudas ( sangrado, trombosis). Trastornos
tróficos con o sin úlcera. Trastornos
funcionales inespecíficos: sensación de pesantez, dolores, parestesias,
etc. Edemas:
de mayor o menor extensión, intensidad y gravedad. Procesos
infecciosos: más o menos graves y extensos. Enfermedad
actual: a)
Interrogatorio del sector venoso: Si
bien el interrogatorio de la enfermedad actual comenzará en relación
con el motivo de consulta, una vez determinada su relación con
la patología venosa de los miembros inferiores se hará un interrogatorio
detallado de los diferentes elementos que nos permitan valorar
la situación clínica de los diferentes sistemas venosos, así como
la de los aspectos fisiopatológicos y etiopatogénicos que importen. A
los efectos de poder realizar un adecuado interrogatorio sistematizado,
debemos tener en cuenta que de un modo muy esquemático y simplificado
la afectación de los diferentes sistemas venosos puede ser sospechado
por: ·
La
del sistema superficial: por la presencia de Várices y los trastornos
funcionales asociados a ellas como son sensación de pesantez,
parestesias, calambres, dolorimientos, etc. ·
La
del sistema comunicante: por la presencia de trastornos tróficos
y edemas. ·
La
del sistema profundo: por edemas severos y claudicación venosa. Los aspectos más importantes a investigar en cada paso son: 1)
Presencia de várices y sus complicaciones:
Investigaremos
la presencia de trastornos usualmente asociados a la presencia
de várices como son:
2)
Presencia de dolor. Se
interrogará aplicando el "A.T.I.L.I.E.F." como se realiza
habitualmente ante cualquier dolor. Se buscará determinar su relación con la patología venosa, recordando que los dolores relacionados con esta patología responden esquemáticamente a 4 causas: o
Dolor
relacionado con la presencia de trayectos varicosos: Es
un dolor que se caracteriza por aparecer al final del día o hacerse
más intenso a medida que transcurre la jornada, en relación principalmente
a permanecer mucho tiempo de pie o sentado. Es de tipo poco específico,
referido como urente o sordo o como sensación de ardor, calor
o pesadez. Su intensidad es variable pero en general leve. La
localización también es variable pero predomina en pantorrilla
y pie. Carece de irradiaciones típicas. En cuanto a su evolución
se caracteriza como vimos por el aumento progresivo a lo largo
de la jornada, aliviando con el decúbito y la elevación de los
miembros inferiores. Se hace menos intenso al caminar que estando
parado o sentado quieto y suele mejorar con el uso de vendas o
medias elásticas. Suele aumentar en verano y en ambientes muy
calurosos. Interesa
destacar su evolución en el tiempo y la respuesta a los tratamientos
realizados (quirúrgicos o médicos). o
Dolor
en la zona de asiento de los trastornos tróficos. Nos
referimos acá al dolor que asienta en una zona de hiperpigmentación,
induración, etc. y que habitualmente antecede a la aparición de
una úlcera venosa trófica. Es
un dolor de aparición progresiva, de tipo urente, más o menos
intenso. Traduce la hipoxia tisular en el área afectada. o
Dolor
asociado a trombosis aguda superficial o profunda. Trombosis
aguda superficial: es la trombosis de las venas superficiales
que cuando asienta sobre venas varicosas - que es la mayor parte
de las veces - se denomina varicotrombosis o varicoblebitis.En
general es un dolor de aparición más o menos brusca, urente e
intenso, que se topografía sobre un trayecto venosos indurado
y con elementos inflamatorios (calor y rubor). En
las trombosis agudas de las venas del sistema profundo, el dolor
varía mucho en sus características según la topografía, extensión,
gravedad y etapa evolutiva de la trombosis. En las formas más
graves, como la Flegmasia alba dolens o las asociadas a fenómenos
isquémicos (flembasia cerúlea
dolens y grangrena venosa), el dolor puede ser de gran intensidad
y requerir el uso de analgésicos mayores. En
general se asocian a edema del miembro más o menos notorio según
la topografía de la trombosis. o
Claudicación
venosa. Es
muy poco frecuente de observar y se debe a la obstrucción crónica,
extensa y mal compensada por parte de la circulación colateral,
del sistema venoso profundo. Se
caracteriza por tratarse de una distensión dolorosa, habitualmente
de la pantorrilla; de instalación progresiva en el tiempo; que
aparece en la marcha y calma con la elevación del miembro. Se
asocia a edema crónico del miembro y puede haber circulación colateral
evidente. Suele
asociarse a una intolerancia al uso de la media o vendas elásticas,
debido a que éstas obstruyen las vías colaterales superficiales
de retorno venoso y agravan la obstrucción. Debe
diferenciarse adecuadamente durante el interrogatorio y luego
durante el examen físico, de la claudicación intermitente dolorosa
de origen arterial. 3)
Presencia de edemas. Se
debe investigar: o
Aparición: o
Fecha
y tiempo de evolución. o
Circunstancias:
Se deberá determinar si existió algúna circunstancia que pueda
hacer sospechar el desencadenamiento de una trombosis venosa profunda
como son el antecedente de un traumatismo grave de miembros inferiores;
la colocación de yesos o vendajes compresivos por tiempo prolongado;
el embarazo; reposo prolongado en cama; intervenciones quirúrgicas
pelvianas o traumatológicas en los miembros inferiores; presencia
de cánceres, tumores pelvianos o patologías médicas predisponentes
a las trombosis.Debemos destacar que muchas veces los episodios
de trombosis aguda son asintomáticos y se ponen de manifiesto
recién en la evolución alejada. Otras veces el paciente es claro
en destacar el antecedente de trombosis, el tratamiento recibido
y el seguimiento. Pero muchas veces si bien el episodio fue sintomático,
el paciente no consultó o desconoce el diagnóstico a pesar de
haber recibido incluso tratamiento. Por eso se debe interrogar
exaustivamente para detectar el episodio trombótico. Preguntaremos
por episodios de desarrollo brusco de edema y dolor en el miembro;
tipo de estudios realizados; tratamiento con anticoagulantes;
asociación con tromboembolismo pulmonar. También importa determinar
su asociación con trombosis venosas en otros territorios, por
ejemplo en los miembros superiores por la importancia que puede
tener esto en determinar la etiología del proceso. o
Topografía
del edema: tanto actual como durante su evolución. o
Evolución:Destacando
su evolución durante el día, buscando el aumento progresivo a
lo largo de la jornada y su mejoría durante el decúbito o la elevación
de los miembros.También deberemos ver su progresión a lo largo
del tiempo y en la relación con los tratamientos realizados. Si
bien clínicamente suele ser difícil establecer la etiología precisa
del edema en los pacientes con patología venosa, es importante
diferencias los tipos más frecuentes de edemas venosos crónicos:
Debemos
distinguir por un lado, los edemas que acompañan a la insuficiencia venosa superficial (edema varicoso simple), que se caracterizan
por ser: blandos; oscilantes en el día; aumentando a lo largo
de la jornada, sensible a los cambios en la temperatura ambiente;
predominantemente perimaleolares; poco intensos y que mejoran
claramente con el soporte elástico externo. Por
otro lado se distinguen los edemas de la insuficiencia venosa
profunda que si bien pueden ser de magnitud variable dependiendo
de las condiciones fisiopatológicas, suelen llegar a ser muy importantes
y pueden confundirse con las formas obstructivas.
Si
bien son secundarios a la secuela crónica de una trombosis venosa
profunda por persistencia de sectores no recanalizados, la asociación
con un episodio claro de trombosis aguda no siempre es evidente. La
topografía varía con el sector venoso comprometido, pero en las
formas graves es muy extenso. Son
más firmes y duros, no dejan signo de "Godet", lo cual
traduce su organización fibrosa. A
su vez suele no mejorar tan claramente con el reposo y la elevación
del miembro, como sucede con el edema secundario a la insuficiencia
valvular. Tampoco
mejoran con el soporte elástico externo e incluso puede existir
intolerancia al uso del mismo. Es
importante también saber distinguir el edema venoso, del edema
de origen linfático o "Linfedema", el cual a veces se
asocia en el curso de la patología venosa, debido a un bloqueo
linfático secundario por las alteraciones tróficas. No
detallaremos acá las características particulares del linfedema,
las cuales varían con la etiología y la gravedad del mismo. Pero
como características más destacables, es un edema permanete y
en general progresivo; sin clara relación postural; duro, en general
sin signo de "Godet"; que predomina en pierna y muslo
y se caracteriza por no afectar en general el pie. Esto determina
la presencia de un aspecto típico, dónde el edema arranca a nivel
del tobillo, respetando el dorso de pie. Debemos
determinar la presencia de cambios a nivel de los planos de cubierta,
en particular tercio inferior de pierna y sectores perimaleolares
("zona de la polaina"), que orienten a la existencia
de alteraciones del trofismo por estasis venosa. Interrogaremos:
En caso de haber tenido otras úlceras que cicatrizaron se investigará principalmente el número de episodios; circunstancias de aparición, evolución y tratamientos realizados. Evidencian
trastornos tróficos profundos:
5)
Presencia de infecciones. Tanto
en el momento actual como en episodios anteriores. Se
investigará sobre:
6)
Episodios de Trombosis venosa profunda. En
caso que no se haya
interrogado adecuadamente el antecedente de episodios de TVP,
deberá completarse en este momento, siguiendo los mismos lineamientos
que utilizamos al interrogar los episodios de TVP ante la presencia
de edemas. 7)
Repercusión de la enfermedad. Es
muy importante analizar el impacto que este tipo de patologías
crónicas, especialmente en sus formas más graves, ha determinado
en:
8)
Estudios y tratamientos realizados previamente. Se
investigará sobre los resultados de consultas previas, así como
los diagnósticos aportados; estudios realizados (Doppler, Duplex,
Doppler Color, flebografías; etc.); tratamientos indicados y su
evolución. Se destacará particularmente la tolerancia al soporte
elástico externo. En
caso de intervenciones quirúrgicas, se analizarán los protocolos
operatorios. b)
Interrogatorio del resto de los componentes del Miembro inferior: Se
completará el interrogatorio de: 1.
Sector arterial:
buscando elementos de arteriopatía asociada (Claudicación intermitente
dolorosa, dolor de reposo, frialdad, etc). 2.
Sector neurológico:
en particular la presencia de sindromes deficitarios sensitivos
o motores. 3.
Sector osteoarticular:
destacando dolores articulares, deformaciones, anquílosis, traumatismos,
etc. 4.
Sector muscular:
destacando principalmente alteraciones del funcionamiento de la
"bomba muscular" de la pantorrilla; atrofias musculares;
etc. 5.
Procesos infecciosos graves del miembro. c)
Interrogatorio del resto de los Aparatos y Sistemas del organismo: Se
completará al igual que en cualquier Historia Clínica, pero se
tendrá particular interés en detectar la presencia de elementos
generadores de hipertensión abdominal o compresiones venosas.
A su vez se buscará relacionarlos con la aparición y desarrollo
de la sintomatología venosa. Es así que destacamos:
4)
Antecedentes personales 1-
Interrogatorio de otras afecciones que evoquen displasias del
mesenquima: Clásicamente
se ha considerado que alteraciones en la constitución en el tejido
conjuntivo podían tener relación con una alteración en la constitución
de la pared venosa y generar insuficiencia valvular, así como
predisponer a la aparición de: hernias, prolapso visceropélvico,
hemorroides, varicocele, várices vulvares, pie plano y hallux
valgus. Si
bien actualmente es discutible este concepto, estas patologías
suelen asociarse por lo cual es oportuno detectarlas. 2-
Interrogatorio habitual de otras patología médicas y quirúrgicas
asociadas. En
especial destacando afecciones predisponentes de trombosis venosa;
trastornos de la crasis; alergias en particular al yodo pensando
en la posibilidad de estudios radiológicos contrastados; etc. 3-
Antecedentes gineco-obstétricos: Destacando:
Número de embarazos y su relación con la evolución de la patología
venosa de los miembros inferiores, así como la aparición de várices
vulvares; ingesta de anticonceptivos orales y pronóstico de fertilidad
lo cual importa para decisiones terapéuticas. 5)
Antecedentes familiares:
Destacando
sobre todo la presencia de patología venosa y trastornos de crasis. 6)
Antecedentes socioeconómicos, ambientales y laborales: |